Un Livebird, la insignia de Liverpool

Un Livebird, la insignia de Liverpool

martes, 13 de marzo de 2007

No se si me ascienden o me despiden

Es curioso como la vida (profesional, en este caso) cambia cada dos o tres segundos. El día ya apuntaba cuando he llegado a la oficina. Como soy el que abre y a las 7 no está ni Perry en MM, he robado de la mesa del RRHH el sello de la empresa para poder sellarme mi carta de fin de prácticas que, previamente Daniel me había firmado ayer. Es triste, pero si MM termina en bancarrota; no sé si se van a preocupar de darnos el certificado y/o de avisar que han quebrado. Así que teniendo la carta, el plan es que si quebramos me quede en la Gran Bretaña de viaje por cuenta de la beca que la Unión Europea tan gentilmente me otorgó (previos contactos amenazadores de los amigos de mi madre).
El resto del día hasta la hora de comer ha sido normal: intentar vender, volver a intentarlo y seguir sin vender. Pero lo que ha hacho especial ha sido la visita de Paul, el director financiero. Nos ha juntado al equipo de ventas y nos ha dicho que el viernes nos despide a todos si no hemos vendido. Estrés, agobio y desolación. Aunque tengo la carta, supongo que si se acordarán de comunicar los despidos del viernes...
Triste pero cierto. Una empresa que se basa en su equipo de ventas, como única fuente de ingresos, quiere despedir a todos los que pueden proporcionarle algún beneficio (y encima a coste 0 porque menos mi jefe, nadie cobra). Así que por primera vez en el tiempo que llevo en MM, he currado duro por la tarde (normalmente las tiro currándome a Danielle y buscando clientes potenciales en internet). Pero mi suerte ha vuelto a cambiar. Resulta que mi jefe me viene y me dice que tiene que hablar conmigo. En el despacho de Martin (que ahora está haciendo una ruta por las américas como los toreros malos y las coplistas de medio pelo). Creo que han sido los tres metros de mi vida.
"Pablo, tengo que hablar seriamente contigo." Trago saliva. "Como supongo que ya sabrás, por aquí va a haber muchos cambios en las próximas semanas." Vuelvo a tragar saliva y me quito el sudor de la frente. "Y solo quería que supieras que te aprecio mucho, y que eres un tío de puta madre." Yo ya no sabía que hacer. He estado por decirle que vale que sabia que no era por mi pero que no podíamos seguir con esta relación... "Quiero que a partir de mañana trabajemos más de cerca porque eres el mejor vendedor que tengo en el departamento y creo que trabajando juntos podremos mejorar mucho y aprender el uno del otro" ¿QUE? ¿Para eso todo este tinglao? Cabrón, casi me da un ataque al corazón.
El caso es que mañana empiezo en mi nuevo puesto que básico es lo mismo pero encima tengo que "motivar" a Dani (no es problema a-polla-rla, pero motivarla...) y a Nils; y solucionarles sus dudas y problemas. Cojonudo!!! Me ascienden justo antes de que el viernes me pongan de patitas en la calle.
Así que ya sabéis, lectores asiduos, compradme códigos de barras si queréis que siga aquí suministrándoos vuestra dosis diaria (o casi diaria) de batallitas; que si me ponen de patitas en la calle dejo de escribir.
Eso es todo, creo...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que ni se les ocurra
como te despidan me voy a nado hasta esa tierra de mala muerte y les canto los cuarenta, te lo digo en serio desde bisbal a beyoncé pasando por el especial 10 años de acqua y su barbie girl

Anónimo dijo...

cabronazo me acabo de fijar en tus links
eres un traidor
....pues que sepas que ese amor malsano que tienes por ese..., ese...bueno me voy a guardar el epiteto, ese señor te obliga a reponerme mi chaqueta blanca