Un Livebird, la insignia de Liverpool

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viernes, 11 de mayo de 2007

Concierto en el Cavern (rompiendo mitos)

Ya iba siendo hora de visitar el Cavern. Parece imposible que un mitómano como yo se pase dos meses en Liverpool y aun no hubiera entrado en el Cavern. Sabía donde está, había pasado mil veces por la puerta, me había hecho la foto de rigor con la estatua de Lennon,.... Pero no había entrado!!! Por fin, anoche lo solucioné. (NOTA: Existen dos Caverns, el Cavern Club al que me refiero y el Cavern Pub, enfrente, en el que ya han caído unas cuantas pintas).
Primer mito roto de la noche: la puntualidad inglesa: íbamos a salir de casa a las 9; salimos a las 10 (yo obviamente a las 8:45 estaba listo...), el taxi que llamamos (los niños no querían andar...) llegó a las 10:15 pese a que la empresa de taxis a las 9:45 dijo que en 10 o 15 minutos; y el concierto que iba a empezar a las 9:30 empezó a eso de las 11 con las teloneras.
Segundo mito roto de la noche (aunque este ya sabía yo que era falso): la educación flemática inglesa: eso de ir a un concierto con una pareja tan cariñosa como MarkMichelle me asustaba un poco, pero pensé que podían ser diferentes fuera de casa. Pues si, diferentes son. Son mucho más empalagosos!!! Quien coño baila el Twist and shout de los Beatles abrazándose y dandose piquitos???? Coño!!!! Que si los Beatles no la llamaron Hug and kiss es por algo...
Tercer mito roto de la noche: Para tocar en el Cavern hace falta ser bueno: Digamos que las teloneras no es que fueran maravillosas... Vamos que había canciones que reconocías porque al final de la canción la vocalista decía algo en plan de "Y esto ha sido blablablá". El grupillo de cuyo nombre no puedo acordarme, estaba formado por cinco inglesas "fuertotas". Una desafinaba, otras dos tocaban guitarras desafinadas, objetivamente y entre ellas; una que pegaba sin ritmo golpes a la batería a lo Manolo el del bombo (me refiero al estilo, porque todos sabemos que Manolo tiene un sentido maravilloso del ritmo pum-pum-pumpumpum-pumpumpumpum-pumpum) y una que hacía lo que podía con el bajo. Impresionante. Supongo que tendrían otras muchas virtudes que no mostraron es escena, pero si al dueño del Cavern en privado...
Pero pasado ese bochorno, el concierto empezó. Se trataba de unos maravillosos imitadores de los Beatles llamados los Mersey Beatles (el nombre no se lo curraron mucho). Todo tipo de repertorio de los escarabajos de Liverpool aderezado con una puesta en escena maravillosa (vestidos como los auténticos John, Paul, George y Ringo en los 60) y un sonido tan similar al original que si cerrabas los ojos podías retroceder en el tiempo a aquella época donde cuatro colgados cantaban cursiladas en un tugurio de Liverpool llamado Cavern. Mereció la pena, si señor.
Y último mito roto de la noche: Los sitios famosos son caros: La pinta de cerveza eran dos pounds y medio. Barato? No, pero las he pagado a 3 o 3,5 y sin concierto en sitios mucho menos conocidos y, hasta mucho mas cutres.
Eso es todo, creo...

1 comentario:

Anónimo dijo...

ya era hora de que fueras al Cavern. de hecho ya sabes que creí que sería lo primero que harías.

En fin, decepcionado? los lugares que se han hecho famosos han pasado a ser carne de turismo, y aborregan a quienes van.

no dejará de ser un sitio con historia, pero que no te vendan una.