Cuando un tipo como no puede salir un viernes por la noche porque está demasiado cansado solo pueden pasar dos cosas: que me esté haciendo viejo o que la noche del jueves fue demasiado... Afortunadamente lo que me pasa es lo segundo.
Ayer nos fuimos a tomar una cerveza después del curro. Y la cerveza, oh divino néctar de dioses, tiene el poder de hacer que se pasen todos los males. Así que con el primer trago y la primera partida de dardos en el pub mas cutre de todo St. Helens hizo milagros. De repente, todo el bajón, todos los problemas y todo el mal rollo acumulado de una semana dura y llena de mierda se pasó. Cervezas, risas, cervezas, dardos, cervezas, billar, cervezas y algunas cervezas es todo lo que necesitaba para volver a sonreír y ser yo mismo; el "loud and smily Spanish guy" que aterrizó en Inglaterra hace ya más de un mes. Y que alguien se da cuenta que son las doce y que se va el último tren,... pues que se pire, que yo estoy aquí tan agusto.
Solo le puedo sacar un pequeño pero a la noche: que era jueves. Y lo de dormir (poco) en un sofá orejero una señora borrachera, pegado a una ventana que cierra mal, al lado de un francés semidesnudo y sin manta (él si, yo no) no es lo más recomendable si al día siguiente tienes que estar a las 7:30 en MM. Encima hoy era viernes, y como el nivel de ventas del departamento era bastante triste, la tensión se mascaba. Y yo, dormido y de resaca!!! Encima me tocaba empezar con el mercado del Benelux (a llamar en inglés con acento franco-alemán). Un desastre de día. Las horas no pasaban y yo con hambre porque no había desayunado. Encima olía mal porque aunque me he duchado, no tenía ropa limpia que ponerme...
Así que esta es la historia de como un Viernes noche solo quiero hacer una cosa: dormir. No obstante, no os preocupeis por este hecho aislado, ya se que mañana tenemos macrofiesta en casa de Rob y Vince. Prometo redimirme y beber por hoy y mañana.
Eso es todo, creo...
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