Un Livebird, la insignia de Liverpool

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jueves, 22 de febrero de 2007

La aventura continúa: hoy el primer día de trabajo.

(Esto lo escribí el lunes, pero como no tenía internet en casa, no lo he podido colgar hasta hoy.)

Hoy no tocaba madrugar, sólo me he levantado a las 6:30 (un poco demasiado pronto, pero ya me conoces…). Lo primero, después de robar café para desayunar, ha sido la ducha helada. Había visto ayer que hay dos alcachofas (una pegada a un aparato mazo de extraño). Lo que no sabía es que la rara es para la mañanas y la normal es para cuando a la caldera le ha dado tiempo a despertarse (creo que es sobre las 9 más o menos). Así pues, he pagado la novatada y me he duchado con el grifo normal de donde salía el agua a una temperatura aproximada de 2 grados. Aunque la experiencia ha sido horrible, me ha venido bien para despejarme.

Después de esto me he dado lo que voy a empezar a denominar mi “morning walk”, es decir, el paseo de aquí a la estación de trenes que es de aproximadamente 25 minutos a mi paso. Y es que pese a que estaba muy contento porque tenía una estación de tren a 5 minutos de casa y que estaba en la línea que me llevaba al trabajo, en la estación de Edge Hill (que así se llama) sólo paran algunos trenes paran; y como todos sabemos la ley de Murphy es inescrutable y ninguno de los trenes en los horarios que necesito para allí.

La legada a Lime Street (la otra estación) no ha sido complicada. Pero allí, como no, he tenido otro pequeño percance. Allí que voy y pido mi train ticket for one month y el simpático y afable taquillero me dice que si no tengo una foto no me lo puede vender. Así que he tenido que pagar el billete sencillo (4 pounds del ala por la ida y vuelta). Que se le va a hacer… El caso es que por ese dinero en Madrid, la taquillera del cercanías hasta te la chupa. Sé que aquí las cosas son más caras, pero creo que por ese dinero podían dar un servicio con trenes cuyo interior no se parezca tanto a los de las fotos de los tranvías de Madrid de antes de la guerra civil. Del exterior, mejor no hablo. Un día de estos me llevo la cámara y les hago una foto, porque cualquier cosa que diga va a ser poco. Encima suenan como un SEAT 600 gripado y con una familia numerosa llena…

Por fin he llegado a St. Helens (para aquellos que aún no lo sepan, es el pueblo donde está Martin Mulligan, la empresa donde curro). La verdad es que no ha sido difícil llegar a la oficina con el mapa que me mandaron (y eso que estaba hecho a mano en una servilleta y escaneado). Una vez allí, he preguntado por la RRHH, mi “amiga” Maud Champlon (que buena está, aunque sea francesa). Me ha presentado a mi jefe, John, que es el típico inglés feo y estereotípico, que me ha contado un par de chorradas sobre lo que se esperaba de mi y esas cosas. Después, como tenía mucho lío, me ha nombrado un mentor, otro becario-precario que me iba ha explicar como funciona el día a día de la empresa. Para definir a Ludwig (así se llama) solo he de decir cuatro palabras PUTO GABACHO DE MIERDA (quiero constatar que Maud era francesa y este es PUTO GABACHO DE MIERDA). Es una pena no ser racista porque si lo fuera, podría decir que encima era un puto negro, pero no lo soy así que no lo he dicho. Básicamente me ha venido a decir “tira y entérate tu y yo ya, si eso, te resuelvo alguna duda” con su soberbia francesa y la flema británica adquirida tras dos meses y medio viviendo aquí. (Nota mental: no terminar como él). Así que he sacado toda mi capacidad autodidacta he tirado de una orco-alemana que se sienta a mi otro lado (no recuerdo como se llama pero es una tía muy maja) y finalmente no lo he debido hacer muy mal, creo (o por lo menos John no me ha dicho nada). De todos modos, tampoco os creáis que he vendido nada.

Era casi la una y yo llevaba un buen rato despierto; pero no llevaba nada en el estómago. Así que me he comido mi triste sándwich de chorizo (elaborado con pan robado de mi casa y chorizo que me traje de Madrid) y he sido la envidia de toda la oficina (como es tan pequeña todo el mundo lo ha olido). Me gustaría haberles dejado probar, pero hasta las 9 que iba a cenar, era lo único que iba a ingerir; así que que se jodan. Si eso, otro día.

Pero el periplo del día no termina aquí. Llego a casa dándome el morning walk marcha atrás (por supuesto, el tren de vuelta tampoco paraba en Edge Hill) y lloviendo y me encuentro a la lovely couple de músicos que viven en casa que me dicen que se piran a cenar por ahí y que no cenan en casa, que el otro chaval está currando y que la otra chica no saben donde está ni si va a venir a cenar… Así que después de visitar el mini-micro-supercani-enano-supermarket que está al lado de casa (donde el otro día terminé cogiendo el taxi con la maleta rota) y de comprar algún viver (por supuesto nada ni de pan ni de café porque no tenían y tendré que seguir robando) me he vuelto a casa. Y aquí estoy, triste y solo como Fonseca escribiendo para el blog en un word (porque hasta que no venga el casero no tengo la clave de acceso a la wifi de casa) para colgarlo mañana desde algún portátil que me presten o desde el curro y pelado de frío (porque no sé conectar la calefacción). Por cierto, sé que debería escribir sobre mis compañeros de piso. Para abrir boca diré que son gente maja, pero prefiero dedicarles un monográfico un día de estos en vez de hablar hoy de ellos (sobre todo porque si a estas alturas seguís leyendo, estaréis hasta la poya de mis osos y porque yo estoy hasta los huevos de escribir…).

Así que ahora voy a hacerme algo de cena (dentro de lo poco que tengo) y ya os seguiré contando. Eso ha sido todo, creo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno chavalote, veo que no pierdes el tiempo.

Tío yo estoy contigo contra las francesas no tengo ningún problema, pero a los gabachos ni agua. Cabrones que nos copian todo y nosotros a ellos, si es que...

Bueno paro de decir absurdeces y que sepas que soy un lector que está a pie de cañon.

Si necesitas algo, dilo y te proporciono lo que sea (menos chatis, que me las quedo yo).

Muchos saludos y disfruta, que estás lejos de tus padres, qué envidia me dás cabrón!!!

Didi dijo...

Buenos días Pablito

Esto del blog ha sido una gran idea, cada vez que cuelgas algo, me paso un rato riéndome delante de la pantalla... jeje. Aunque, como te conté, hay un par de momentos en que das casi ternura: pablito robando, pablito triste y solo... aunque sé que no lo llevas, te imaginaba con chándal delante del ordenador!!!

Vas a crear un club de lectores apasionados de Pablito, así que ya sabes, cuelga la próxima entrega (ideas: monográfico tus compañeros de piso, de la oficina, o monográfico de tu casa). A ver cuando nos pones unas fotos!!

Nada más, que cuando decidas salir a saludar por la ventana, avisa que ponemos el google earth!!!

Besos

Anónimo dijo...

Ehh, que hasta yo estoy siguiendo las aventuras y desventuras de Pablito en tierra de los Beatles!!! Si es que nos estamos haciendo mayores :PP